El día sigue avanzando... Soy de escribir mucho cuando no tengo ganas de hablar. Y es que hoy, no tengo ganas de comunicarme con nada ni con nadie. Hoy es un día triste. Me imagino esas mañanas de playa, con la piel bronceada y los brazos lisos y brillantes. Y ahora no soy capaz de imaginarme eso, porque la vida es así. La vida es tan maravilloso como horrible. De pronto en siete segundos todo cambia. Porque sí, eso es lo que somos, 7 segundos.
7 segundos tardamos en dejar de pensar para empezar a soñar. En 7 segundos el mundo cambió para mí. Un 7 de diciembre, 7 segundos.
El destino, divertido y jocoso, me tenía preparada una buena sorpresa. Ojalá y algún día, sea capaz de afrontar esto y ser capaz de que mi brazo vuelva a brillar sin miedo a que no lo haga.
No hay comentarios:
Publicar un comentario