lunes, 25 de julio de 2016

Lunes, sale bien.

Extrañaba mi paraíso preferido, extrañaba a la gente del paraíso. Es bonito volver al mundo, es bonito volver a sentir.

domingo, 24 de julio de 2016

Casa.

Y siempre pensé que volver a casa era algo fisico, era abrir una puerta, era dejar una maleta. Ahora sé que no, ahora sé que volver a casa es algo más. Es volver a encontrarte.
Hasta pronto London.

sábado, 9 de julio de 2016

Aléjate.

A lo mejor es reflexión interna mía o simplemente es que me da por pensar en mi tiempo libre. Pero dios, cómo me gustaría que eso sucediera, y lo digo de corazón.
Hay tantas cosas que contar, tan cosas por las que alegrarme y otras tantas por las que escucharte y darte apoyo.
Pero claro, eso a día de hoy es imposible. Y parecíamos los más sensatos, ¿te acuerdas? Jugábamos a comernos el mundo, y era el mundo el que nos estaba comiendo a nosotros.
Parece mentira que después de tanto tiempo, sea justo hoy cuando tenga ganas de escribirte un rato. Pero ya no tiene sentido, supongo que ni siquiera yo sabría sobrellevarlo bien. Lo único bueno que tiene esto es que estamos lejos, y alejarnos más es imposible.
No descarto la idea de encontrarte algún día entre un millón de gente, embarcando equipaje o recogiendo mi maleta. Y ese día o te abrazaré muy fuerte (cómo solíamos hacer) o te gritaré que te vuelvas a alejar, que aún no estoy preparada.
Vuela, pero vuelve.

jueves, 7 de julio de 2016

7/7

Creo que este día se merece una entrada, después de Brighton, del partido y de estar a punto de volver a la realidad, queda decir que la vida son momentos más que decisiones y prioridades. 
Hay que vivir día a día, me dijeron una vez. Gracias, hoy acabo de descubrir lo que eso significaba.  

martes, 5 de julio de 2016

Prioridad.

Somos las decisiones que tomamos. Somos nuestra propia prioridad. 
Estoy al borde de huir de todo, y mandarlo todo y a todos a la mierda. 
Siempre soy la última. 
Y estoy cansada.

viernes, 1 de julio de 2016

El día que todo cambió.

Y es que, siempre hay días. Días donde todo cambia. A veces los cambios son poco a poco y no nos damos cuenta hasta que llega ese día, y aparece lo que faltaba. Aparece y tu mundo desconecta. Te quedas sin aire, sin minutos, te quedas sin ganas de mirar a los ojos. Y es, en esos momentos, en esos momentos donde estás perdida y dónde lo único que escuchas es tu corazón palpitando fuertemente mientras te grita que sigues ahí y hay que ser más fuerte que nunca, es ahí, cuando te das cuenta de que todo acaba de cambiar, de que a partir de ese momento nada volverá a ser igual.
Ya nada es igual.
Vuelve.