domingo, 25 de mayo de 2014

Tres.

Que injusticia de mundo, chavales. Ojalá algún día se fuera todo y me pudiera expresar libremente, sin ataduras. 
Tengo que reconocer que prefiero olvidar esta noche de mi historial. Hace tres años ya. Tres putos años. Y desde ese día, nada ha vuelto a ser lo mismo. 
Ni siquiera yo. Que cambié completamente para darle al mundo una cara de dureza. Después de los años, vuelvo al sitio de origen pero con muebles distintos y con una coraza. 
Supongo que había que celebrar la noche, y que mejor forma que esta, la de recordar que el miedo sigue existiendo.