Tengo que reconocer que prefiero olvidar esta noche de mi historial. Hace tres años ya. Tres putos años. Y desde ese día, nada ha vuelto a ser lo mismo.
Ni siquiera yo. Que cambié completamente para darle al mundo una cara de dureza. Después de los años, vuelvo al sitio de origen pero con muebles distintos y con una coraza.
Supongo que había que celebrar la noche, y que mejor forma que esta, la de recordar que el miedo sigue existiendo.