-Quiero enamorarme- Le dije a mi amiga mientras nos dirigíamos al instituto, como casi todas las mañanas.
-Eres tonta- me contestó ésta
-¿Por qué?- dije parándome
-Te lo voy a explicar, escucha atentamente:
Cuando pienso que está tan cerca.... me caigo de la cama.
Cuando siento que me mira.... mis comisuras se abren para formar una sonrisa y mis pupilas se colorean dulcemente.
Cuando se que me habla.... mi mente insignificante se para y pone una doble capa de imbecilidad y lo único que se le ocurre es disparar a mi corazón para que éste acelere su velocidad.
Cuando me roza con su hombro.... luego me toco esa parte rozada y vuelvo a sentir su cuerpo y vuelve mi doble capa de imbecilidad, pero esta vez dispara a mis piernas para que empiecen a temblar.
Cuando huelo su olor.... mi dulce aroma se prende de su colonia y sigo mi camino oliendo algo que no puedo tocar.
Cuando sueño con él.... me despierto y vuelvo a cerrar los ojos para continuar ese sueño pero ahora con mi imaginación (claro, la doble capa).
Cuando me ducho.... cierro los ojos e intento pensar en él, en cómo y dónde se duchará, entonces se de lleno que mi doble capa de imbecilidad ha empeorado.
Cuando empiezo a escribir su nombre en mi libro de matemáticas.... me termino de convencer que mi doble capa ha dejado de existir, ahora tengo un -sin fondo, sin solución-
Y entonces viene el problema, estoy enamorada, ya no hay solución....
Él básicamente no existe y yo me quedo sin celebro, tonta, y con un libro de matemáticas lleno de corazones de lápiz.-
Mi amiga siguió andando, y yo me quedé parada en medio de la calle.... bueno, tal vez el amor fuera una locura pero al fin y al cabo, sin amor ¿qué seríamos?.
Decidí seguir mis sentimientos y en caso de enamorarme dibujar en el libro de física.