sábado, 31 de enero de 2015

31.

Y otro mes que finaliza. Sin ti. Otro mes en el cual no estás. ¿De verdad se puede vivir sin ti? 
Ya no se si lo mejor es levantarme y seguir, o quedarme aquí. 
Ya no se. 

viernes, 30 de enero de 2015

Enero con sabor a pasado.

Y es que no puedo evitar sentirme triste, mal, penosa, acorralada, sin dicha. Decir no a ciertas oportunidades porque no eres capaz de empezar de cero. Y Finlandia se acerca y yo sigo sin saber como llegar sin perder la sonrisa. 
Y te echo de menos, te echo tanto de menos que podría bañar el pueblo a lágrimas. Y no puedo pedirte que vuelvas porque me odias demasiado, y lo sé. Y más me gustaría a mí odiarte, más me gustaría a mí que no me importaras. Pero me importas. Pero te fuiste. Dijiste que estarías en las malas, y Finlandia se acerca y tú no estás en las malas. Ni en las buenas. No estás. No te veo. No te siento. Pasas de mí. Y encima, te resulta fácil. Y me duele. Y cuando me duele, quiero odiarte. Pero odiarte no está en mis planes. 
Tengo miedo de no olvidarte. Tengo miedo de que te quedes siempre grabado en mí. Pero más miedo me da Finlandia, y tú no estás para abrazarme. 
Nadie sabe lo que tiene, hasta que lo pierde. O algo así dicen. 
En fin.
Volvamos a empezar este mierda de día, volvamos a a decir que te echo de menos, y que no vas a volver a venir. Volvamos a tener este día. Una vez más.

sábado, 24 de enero de 2015

Resaca.

Ayer fue una noche única, libre, feliz. Una noche como la de antes, como las de mucho antes. Sin otros, con ellos. Con los de siempre. Con los míos. 
Una noche de cervezas, pizzas y chocolate. Con risas, charla y recuerdos. Con más planes fabricados ya, con interés de volver a repetir, pero no lo mismo; sino mejor. 
Por esa gente que siempre anime, que te comprenda. Porque me han dado un fin de exámenes tremendo. 
Porque queda resaca y mucho sueño. Pero merece la pena. 

martes, 20 de enero de 2015

Quien lo sepa, que no hable.

Pronto será viernes y esto habrá acabado. Ya hace unos cuantos días que no escribo por aquí. Todo ha cambiado, demasiados preparativos en tan poco tiempo. Demasiadas cosas que aún no podemos contar. 
Todo se basa en sucesos y en largarse. Más lo último que lo primero. 
Quien sabe si será lo mejor, o lo peor. Quien lo sabe, que cierre la boca. No quiero saber si va a ser malo o bueno. Sólo quiero disfrutar de estas últimas dos semanas. Antes de decir adiós, y de volver a empezar. 

martes, 13 de enero de 2015

Frío.

Precipitaciones de nieve, menos doce grados bajo cero. Esa es la temperatura actual de Finlandia según mi móvil. Nadie dijo que los cambios fueran fáciles. 
Una difícil decisión, decisión que enmascara muchas preguntas. Aún nada es seguro, y que sea seguro da miedo. 
¿Deberíamos de pensar que vamos a lo fácil o a lo difícil? 
No lo se.
Por lo menos ahora entiendo eso de que las cosas no ocurren por algo, sino para algo. 

lunes, 12 de enero de 2015

Vida. Vuela.

Aquí estoy, en este lugar. Hace frío pero es un frío soportable, no como los -17 grados de Finlandia. Pensar hace bien, pero hoy pensar hace mal. Gente que recorre este lugar y me esquiva, deportistas, ancianos, parejas que van a la aventura. 
Voy a echar mucho de menos todas estas cosas, hoy es la decisión más importante de... No se, no me gusta valorar las importancias, porque todo lo que te cambia la vida, lo es. 
Aquí seguimos. A la espera. Pase lo que pase, feliz santo Tani. 


domingo, 11 de enero de 2015

Mañana.

Un día menos, un día más. Pasan las horas y seguimos esperando el momento, y sabe alguien de ahí arriba que a lo mejor ese momento nunca llega. Y dejar esto a manos del destino es lo mejor, mañana sabremos lo que ocurre, mañana sabremos que deberá ocurrir. Un 12 de idas y venidas es lo que toca. Mi 12 de enero. 

sábado, 10 de enero de 2015

Se te ve feliz.

Me han dicho que se te ve feliz, que todo te va bien, que la vida te está sonriendo. Me han dicho que eres más feliz sin mí que conmigo, y que la vida te va de maravilla. 
Me han dicho que sigues igual de guapo y auténtico. Hasta incluso me han dicho que ya tienes alguien nuevo en mente. 
Y yo cierro los ojos e imagino todas las flores que ya no serán para mi. Y me hundo. Y me sigo hundiendo. Mil mensajes te escribo, mil mensajes borro. Porque el tiempo se acabó hace mucho y seguir es difícil. Tan difícil que duele.

viernes, 9 de enero de 2015

Un puto abrazo, por favor.

Entre volver a hablarle y no hacerlo. El miedo frena el intento. O tal vez sea el saber lo que pasará, el merecerá la pena. Diez veces escribo lo que quiero comunicarle y diez veces lo borro. Si aún supiera que queda una mínima posibilidad de intentarlo, lo haría. Arriesgaría todo y más. Es tan desesperante que no puedo ni escribir sin ojos vidriosos. Y mira que yo no soy de llorar, pero últimamente no lo puedo evitar. Un abrazo ahora me vendría de maravilla. A todo el mundo le ha dado por irse, y yo soy la única pringada que se queda aquí. 

jueves, 8 de enero de 2015

Adiós.

El mundo se quiebra y yo me quedo en el extremo opuesto. Adiós a un futuro idealizado y soñado. Adiós a la vida que te hacía sonreír. Tal vez todo el mundo tenga razón, a lo mejor es eso. A lo mejor la equivocada era yo por pensar en luchar por algo que se perdía por tonterías cada dos por tres. 
Y aquí estamos. Aprendiendo a disfrutar de algo que aún no he descubierto. 
No estoy bien. Se que nunca llegaré a estar bien. Tal vez haya muchas cosas sin solución dando vueltas por mi cabeza, tal vez sea hora de decir adiós definitivamente. 

miércoles, 7 de enero de 2015

¿Y qué somos, si no somos?

Una parte de mí no se inmuta, está oscura, triste, sin movilidad de razonamiento. No quiere hacer ni sentir nada. Otra parte de mí está enfadada, con la adrenalina preparada para ser disparada, con mil palabras como cañón y mil actitudes infantiles que compartir. Pero es raro. Hay otra parte de mí que no conocía, que nunca había aflorado aún. Una parte que me hace preguntarme ¿qué somos? ¿Qué somos si ya no somos nada? ¿Qué somos si ya no somos? Esa parte está tranquila, esa parte parece que ha olvidado lo malo, lo triste, hasta parece que ha olvido lo bueno. Esa parte está tranquila pensando en lo que sentimos y dejamos de sentir, en como hemos evolucionado y cambiado. En esas fases por las que hemos pasado. Y en la experiencia de vivir. Esa parte nueva y tranquila quiere solucionar las cosas, quiere encontrar una forma de solucionarla. Y entonces ahí me doy cuenta, de que una persona que te importó y fue demasiado importante, siempre te importará. Y que lo bueno es estar en paz con nuestras decisiones. 

martes, 6 de enero de 2015

Que noche más extraña. Si ya os digo yo que vivir con tu perro es de lo más tranquilo del mundo... Pero en noches como esta supongo que siempre falta algo más. Día de ser rey, día de dormirse pronto, día de tener ilusión, día. 

lunes, 5 de enero de 2015

7"

El día sigue avanzando... Soy de escribir mucho cuando no tengo ganas de hablar. Y es que hoy, no tengo ganas de comunicarme con nada ni con nadie. Hoy es un día triste. Me imagino esas mañanas de playa, con la piel bronceada y los brazos lisos y brillantes. Y ahora no soy capaz de imaginarme eso, porque la vida es así. La vida es tan maravilloso como horrible. De pronto en siete segundos todo cambia. Porque sí, eso es lo que somos, 7 segundos. 
7 segundos tardamos en dejar de pensar para empezar a soñar. En 7 segundos el mundo cambió para mí. Un 7 de diciembre, 7 segundos. 
El destino, divertido y jocoso, me tenía preparada una buena sorpresa. Ojalá y algún día, sea capaz de afrontar esto y ser capaz de que mi brazo vuelva a brillar sin miedo a que no lo haga. 

Aquí.

Aquí. En la sala. Rebosa el ruido. Todo el mundo está contento, todos quieren seguir avanzando, es como si quisieran continuar, como si no les importaran sus imperfecciones. 
Yo no puedo. Hoy no es un día fácil, hoy me dan el alta. Y aquí. En la sala. Rebosa el silencio interno en mí. Mi cabeza no para de pensar en algo para salir de allí rápidamente. 
Pero no estoy sola. Esta Guille. Él está feliz. Se toca la rodilla y ríe. Él está feliz. 
Me anima el verle así de bien, también le dan el alta hoy. Eso es guay. Él quiere no tener que volver por allí, con sus dos bolsas de gusanitos diarias es muy feliz. 
Pero aquí estoy yo, dispuesta a encontrarme con algo que se que odiaré. 
Aquí. En la sala. 

sábado, 3 de enero de 2015

Y volví a llorar. Porque cuando parece que todo va mejor, siempre llega la noche . Esa noche que todo lo descoloca y nos hace darnos cuenta de todo. Esos pensamientos aturdidos que llenan nuestra cabeza. Esas palabras que nunca pudieron salir. Esas imperfecciones. 
Ese miedo. Esa necesidad de dormir abrazada. Ese algo. 
¿Por qué será que todo lo que viene va? 

20% de felicidad.

Que me muero de la risa, me da un síncope y no apruebo ni una asignatura, ya veréis. 
No puedo decir que este feliz, creo que aún queda mucho para poder decir esa palabra... Pero estoy ansiosa por ir el lunes al hospi, por que me dejen salir de esta tortuga, estoy taaaan ansiosa por eso, que ains. 
La verdad que es inevitable no sentir algo de miedo, trauma o rabia, pero mirando al pasado no se solucionan las cosas. 
Vista al frente y pa' lante. 

jueves, 1 de enero de 2015

De la manera más tonta, lo vi.

Y de la manera más inútil lo vi. Ahí estaba. Creciendo en soledad como quien decide crecer para vivir siempre. 
Y de la manera más tonta las lágrimas llegaron solas.
Esa venda, húmeda por la lluvia del 1 de enero decidió, malgastada ya, dejar al descubierto el brazo. Y allí, grande, socarrona, colorida, estaba la nueva imperfección.
Parece mentira que el año empiece así, parece mentira. 

Soy incapaz de mirar más allá de mi vista horizontal. Duele mirar más allá. Duele sentir. Duele. 

Sola en casa, con menos energía que hace 18 horas, me despido. 
Buenas noches, y buena suerte.

2015.

Llevo observando este panorama unas cuatro horas ya. No se si lo sabréis pero hoy es el primer día del año. 
Año nuevo, vida nueva. 
365 días. Con sus 24 horas. Con sus 60 minutos. Con sus 60 segundos. 
¿Qué nos deparará el año? ¿Qué tendrá preparado el destino? 
Una promesa, un propósito. Solo uno. No te fallaré. 
El '14 ya es pasado, por tanto me niego a hablar más de él. Y si alguien se agobia, a tomar por culo todo. Que es sano hacerlo, que merecemos no perder la dignidad. Merecemos ser felices. 

He cambiado, y como me lo noto, he cambiado demasiado tal vez. Más fuerza, más seguridad, más realidad. 

De momento este paisaje enfrente de mí se disipa, es hora de dejarlo, es hora de volver al mundo real. Es hora de empezar el '15.