sábado, 23 de octubre de 2010

Algunas veces se piensa en olvidar, en olvidar aquello que un día nos hizo daño, pero eso es imposible, porque si nos hizo daño es porque nos importaba de verdad, y si nos importaba de verdad era porque eso que pretendes olvidar era algo mágico y distinto al resto de cosas que sueles hacer, eso que pretendes quitar de tu mente es algo con lo que soñabas de noche y de día, eso que necesitas arrancarte del pecho es algo con lo que suspirabas... porque simplemente querías y amabas con todo tu ser.
Otras veces, sabes y sientes que no puedes lograrlo, que por mucho que intentes olvidar, no lo lograrás, porque sabes que todo ha formado parte de ti, y que si olvidas te olvidarás de amar, te olvidarás de tu corazón, de tu alma, de todos tus bonitos recuerdos, de tus sueños....
Pero hay cosas que necesitas guardar siempre, cosas como hoy... hoy es mi cumpleaños y la verdad no me siento distinta, pero me hace feliz pensar que toda la gente que me conoce, aunque sea solo una milésima de segundo se va a acordar de mí...
Cuando nacemos, nos señalan con un día, nuestro día, en este caso mi día, tan feliz y lleno de cosas bonitas, pero quedan los recuerdos... esos recuerdos.
Lo siento tanto por mí....

lunes, 18 de octubre de 2010

Un mundo y más

Ahora sí que soy feliz ... hoy me he dado cuenta de que no apreciamos las simples cosas que nos pasan, puede que no siempre nos llevemos el diez, pero un cinco raspado, a veces es el mejor regalo del mundo.
Dos semanas equivocada, hacen de un día el mejor de tu vida. No puedo deducir nada, todavía falta año, por eso queridas personas que en estos momentos estén llorando o simplemente tenga que sufrir alguna situación crítica, simplemente deciros, que la vida es así, y que pase lo que pase una sonrisa siempre nos sacará de la melancolía.... porque igual que existe el lema de una imagen vale más que mil palabras, hoy por hoy, se inventa el lema de que una sonrisa es el mejor regalo de un mal día.

domingo, 17 de octubre de 2010

Recuerdos

-Abre la caja- me ordenó la mujer bajita.
Yo separé mis manos de mi espalda y me dispuse a abrir la caja marrón que se encontraba sobre la mesa, en ella había una hoja de papel llena de líneas negras numeradas del uno al cinco.
Mi ceja subió hasta colocarse en el territorio de la frente.
-En ella deberás escribir todos los recuerdos que quieras olvidar, y en la caja meterás todas aquellas cosas materiales que él te regaló-

Después de despedirme de ella y pagarle lo debido desapareció por la puerta de mi casa. Cuarenta euros en una terapia para una caja y un trozo de papel.
Me senté en el sillón de terciopelo verde con la hoja de líneas y me dispuse a pensar esos recuerdos que quería olvidar.

A los dos días, la mujer volvió a venir para revisar el trabajo y cerrar la caja con celo.
Ella abrió la caja y la encontró vacía.
-La caja está vacía, no hay ni un peluche, ni una flor marchitada, ni una carta…-
-Nunca me regaló nada- contesté. Sabía que estaba mintiendo, pero no me importaba.
La mujer abrió el papel doblado y lo encontró vacío.
-¿Y esto?-
-Nunca me dio recuerdos. Sabía que mentía, pero seguía sin importarme.
-Tú verás lo que haces, ese dolor que se siente hay dentro no se cura con medicinas-
-Lo se- respondí.
-Se cura olvidando-
Yo la miré, en parte tenía razón.
-¿Pero qué pretende señora?, no puedo guardar en esa caja lo que él me dio-
-¿Por qué?, ¿es problema de espacio?, puedo buscar una más grande…-
-No es problema de espacio-
-¿Entonces?-
Yo la miré fijamente a los ojos, y hablé:
-Él me ha regalado las mejores sensaciones de mi vida, él me ha regalado los mejores momentos que he tenido nunca, él me ha enseñando que en esta vida se aprende a palos, ¿cómo pretende que guarde eso?-
La mujer me miró y no supo que contestar, yo seguí hablando.
-Me pide que escriba los recuerdos que he tenido con él, las cosas que hemos hecho, me pide que lo escriba y lo guarde, pero si me quita esos recuerdos, me lo quitará todo-
-Le quiere- dijo la mujer bajita sin más.
-No- respondí yo.
-No es amor, simplemente es… mi vida-

sábado, 16 de octubre de 2010

Pide el mejor de los deseos

¿Qué desearía?.... esa era una pregunta un poco complicada, de hecho no estaba en mis planes pedir un deseo en este preciso momento, pero era algo interesante por lo que me tomé unos minutos para reflexionar sobre el tema.
Tal vez podría pedir tirabuzones en el pelo, y así no tendría que estar haciéndomelos todo el rato, o podría pedir un corazón de cera para no dañarlo más… pero, eso al fin y al cabo eran cosas muy comunes: belleza y amor, dos temas de conversación muy aptos para esta época de nuestra vida.
Así que seguí pensando, tenía que ser algo ideal en todos los sentidos, algo que sirviera para siempre y que me sacara una sonrisa todos los días, algo para recordar y sentir, un deseo especial, un deseo solo para mí.
Mi boca se curvó en una sonrisa cuando supe qué es lo que iba a pedir, pestañeé como una princesa ilusionada y agarré con más fuerza la moneda que sostenía en la mano.
Miré a mí alrededor y cuando estuve completamente segura de que nadie me observaba tiré la moneda al pozo infinito y antiguo que estaba enfrente de mí.
¿Qué había deseado?.... era un secreto.

A los pocos días llegó mi cumpleaños y con el una tarta enorme repleta de velas para soplar.
Cerré los ojos con fuerza mientras sonreía, otro deseo… otro. Por mi cabeza pasaron miles de ilusiones no cumplidas y millones de deseos casi imposibles, escuchaba a mi familia y amigos impacientes por empezar a aplaudir y antes de pensármelo dos veces soplé las velas.
¿Qué había deseado?.... lo mismo.

A los dos meses, subía al monte vestida con un chándal típico de los míos: pantalón negro y camiseta blanca, lo más normal para un día tan estupendo.
Me senté en una sombra de un árbol y observé el cielo, no había ni una sola nube allí arriba, todo estaba completamente tranquilo, los pájaros callaban mientras que los árboles susurraban frases en otro idioma.
De repente vi una polilla enorme venir hacia mí y posarse sobre mi pantalón, la cogí con la mano derecha y la observé, era tan hermosa, y estaba pidiendo a gritos que alguien la soplase para poder cumplir un deseo más… tal vez el último.
Yo entusiasmada sonreí como una tonta y apretando los labios pedí mi deseo, ya no hacía falta pensarlo tanto, después soplé con fuerza. La polilla voló por los aires y subió arriba impulsivamente para luego desaparecer por detrás de un arbusto en medio de una roca.
¿Qué había deseado?... creo que ustedes ya lo saben.

Ahora no me acuerdo del tiempo que había pasado, tal vez tres semanas, puede que un mes, pero la cuestión es que yo me encontraba en mi habitación, estaba leyendo un libro, exactamente la segunda parte de Los juegos del hambre, cuando de repente al pestañear muy fuerte, una de mis negras y cortas pestañas calló en mi palma izquierda.
Esta vez no sonreí, estaba alegre y preferí expresar mis sentimientos con un dulce grito de alegría.
Cerré los ojos pedí mi deseo y soplé. Cuando mis párpados se abrieron la pestaña había desaparecido.
¿Qué había deseado? …

Había deseado, lo mismo que las anteriores veces, el mejor deseo que uno puede pedir, si Aladino apareciese delante de mí para concederme tres deseos, pediría lo mismo en los tres.
Este magnífico deseo era sin más ni menos que el mejor.
¿Qué había deseado?...
Poder pedir deseos siempre.
     Una y otra vez...



          

viernes, 15 de octubre de 2010

Una vida positiva, sería aquella por la cual nos encantaría el dulce olor de las flores, tan variadas y encantadoras. Nos gustaría ver las nubes pasar e imaginar sus formas, reírnos con cada chiste que nos contaran, abrazar muy fuerte a la persona que más queremos para que nunca se vaya de nuestro lado, confiar siempre en tus verdaderos amigos, pintarte las uñas de rosa, sonreír por la calle, acariciar un perro y sentir su corazón, ver una película de amor y sentir el final, creer que todo saldrá bien....
Pero las cosas no son así, la vida también es negativa, y las flores se marchitan mientras que otras pinchan. No siempre hay nubes o tiempo para imaginar si esa de ahí se parece a un coche o a un rascacielos, hay gente que no sabe contar chistes o simplemente el chiste es malo o incomprensible, hay gente que no tiene a nadie para abrazar, y la que la sí la tiene ese gesto es simplemente un abrazo, si se tiene que ir, esa persona se irá. El rosa se pasará de moda y para algunas personas será un color muy cursi o muy infantil, hasta tus mejores amigos pueden traicionarte, de hecho solo te puedes fiar de ti, nunca podrás sonreír por la calle si es el peor día de tu vida o si no te gusta la fina lluvia que cae. Hay veces que no podrás acariciar a un perro y mucho menos sentir el boom-boom de su corazón. Podrás ver una película de amor, pero al acabar sabrás de sobra que es simplemente una película y que eso no pasa en la vida real y no creo que seas capaz de decir que todo saldrá bien cuando el mundo esté completamente destruido...

La vida es larga y corta, la vida es alegre y triste, la vida es positiva y negativa, la vida lo es todo y a la vez nada, porque simplemente la vida es, otra cosa.

jueves, 14 de octubre de 2010

Piensa en otra vida...

-Piensa en otra vida- le dije sentándome con un vaso de cartón repleto de chocolate líquido.
-No tengo otra vida-
-Podrías tenerla-
Miré a mi amigo, allí estaba él, sentado con un café en la mesa casi vacío, unas ojeras impresionantes y una cara de pesimismo.
Lo estudié con la mirada y llegué a la conclusión de que ni siquiera en el barroco encajaría.
-¿Y si no quiero tener una nueva vida?- dijo él por fin mirándome a los ojos.
-¿Y entonces por qué te quejas?- le pregunté yo contradiciéndolo.
-Al pensar en otra vida sin ningún tipo de sufrimiento, he visto que eso supondría otros lugares, otras amistades, otro hogar, tú no estarías…, y las pocas cosas buenas que tengo, las quiero tener-
Yo levanté las cejas y puse la mejor cara que podía tener.
-Una vida sin problemas, no es una vida- le dije, para después sonreírle.
-Tienes toda la razón-
Me dio las gracias y se levantó de la mesa de la cafetería y salió corriendo, él era un amigo de verdad, lo malo es que este chocolate estaba frío y él se había ido sin pagar.


miércoles, 13 de octubre de 2010

^^

Dana miraba a Liam, se encontraban refugiados dentro de una pequeña cueva, en medio del bosque... su bosque.
La tormenta caía con fuerza, el cielo estaba completamente oscuro, la lluvia aumentaba con cada rayo que caía.
Cuando Liam abrazó a Dana, ella preguntó:
-¿Dónde están las estrellas?-
Liam miró al cielo, y no supo que contestar, no vio ningún pequeño punto brillante, las estrellas se habían fugado.
Los minutos pasaron, y la tormenta aumentó, y antes de que cayera el último rayo que marcaba sus vidas, Liam le contestó a Dana:
-Las estrellas también lloran-
Cerró los ojos y esperó a que todo acabara...