Creo que esta entrada va a ser la más increíble desde hace años. Resulta que alguien me dijo que me arriesgara a vivir, que hiciera lo que quisiera, que me fuera. Y lo hice.
Cogí mi maleta y me fui unos días lejos de aquí, de todo lo que había que afrontar. Algunos lo llamarán huir, yo lo llamo arriesgar. Me fui al norte, en tren. Y me encontré.
He recordado demasiadas cosas, he vuelto a revivir momentos casi perdidos, he echado de menos, he olvidado, he querido. He vuelto a reír sola.
Es que creo que ha sido lo mejor que podría haber hecho, unos días para mí. Para ser egoísta, y bueno, para afrontar el verano.
Hecho la vista atrás, y hace menos de un año que todo era diferente por aquí. No me siento mejor ni peor, tampoco me siento diferente, Es sólo que ahora río gracias a mí, no gracias a nadie. Y eso era lo que necesitaba.
Dejando esto a un lado, nos centramos en el verano de lleno. Un verano de trabajar al máximo, y de Londres. Londres con vosotros, con los nuevos, con los de siempre. Y con los de arriba. Imposible dejaros a un lado.
Feliz como una perdiz, echando de menos, pero riendo, os dejo, voy a disfrutar de una gran noche. Libro, sofá y aire acondicionado.