Pensaba que llegaría... pero sin saber que lo haría tan pronto.
Aunque siempre debemos de pensar en positivo.
Pero ya se fue, y no quiero que vuelva.
Porque se ha ido para siempre.
Para siempre.
Y ahora vuelve a encontrarse en mi camino.
Sentado en una silla, con dos ojos lisos.
Mirando aquello que le importa.
No me mira.
Sonríe a lo importante.
Yo le sonrío a él.
Escondo los ojos bajo su mirada.
Escribo agachada en este trozo de papel.
Papel que nunca verá.
Papel de bienestar.
Adoro cuando me presta atención,
cuando responde por mí,
cuando pronuncia mi nombre.
Me encanta que lo haga mientras observo su mirada,
porque la sensación ayuda a aguantar
el próximo desprecio,
la próxima situación.
Así siempre, caer, levantarse, subir.
Ya estoy en el suelo.
Recógeme,no... lo hago yo.
Me despeino, me río.
¿De qué?
De lo estúpida que soy.
No, tú no eres estúpida.
...
Estúpido es el amor.
....
Mentira. ¿?