viernes, 3 de octubre de 2014

Adiós.

Se puede soportar una, dos, tres veces. Se puede aguantar meses con los puños cerrados. Pero cuando necesitas a alguien ahí, a tu lado, y al buscarlo ves que no esta; es en ese momento cuando descubres que estas sola, como siempre.
Como si después de darlo todo, nos mereciéramos acabar en el fondo. Como si importara algo vivir con miedo. Como si todo lo luchado se recojiera con escoba. 
Necesito estar sola. Pensar, tranquilizarme, sentir que sirvo para algo. Para algo mas que esperar. 

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