miércoles, 25 de mayo de 2011

Callad.

Que cierren la boca todos aquellos que están riendo.
Que callen los que están esbozando una sonrisa.
Que duerman esos que están llorando a lágrima viva.

Que paren de andar los que lloran en silencio.
Que se sienten en una silla de terciopelo los que tienen miedo.
Que se refugien en una cueva aquellos que sientan odio.
Que dibujen una boca cerrada esos que son felices.
Que pongan  celo en sus labios los que son infelices.
Que se compren un bozal aquellos que ni sienten, ni padecen.
Que se fuguen a otra galaxia los que pasan de los problemas.
Que traguen saliva, los que se preocupan demasiado por sus problemas y por los de los demás.
Que se callen todos esos.

Que hablen los que están confusos.
Que griten los que no saben qué hacer.
Que  susurren aquellos que tienen ganas de reír y llorar.
Que hablen. Pero no callen.
Son pocos. Son muchos.

Ahora, que callen todos, pero no para siempre.

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