Hoy me he levantado con ansia de playa.
Me acuerdo de esos días llenos de sol, agua y alegría... puufff, mi corazón palpita de felicidad.
Esas mañanas en las que me levantaba, desayunaba en la terraza mirando el agua de la piscina y viendo los pájaros posarse en los árboles, luego recuerdo cómo iba hacia la playa, me metía dentro del mar, el primer chapuzón del día....el segundo era en la piscina con aquellos amigos que invitaba.
Las tardes eran las mejores, había dos tipos de tardes:
-Cuando quedábamos para darnos una vuelta, y al final siempre acabábamos en mi piscina o en casa de otra amiga jugando al tenis.
-Cuando nos íbamos a la playa y se nos hacían las nueve para subirnos, esos baños eran de oro.
Y por supuesto quedan mencionar las noches, esas gloriosas noches de verano en la que todos mi amigos y yo nos disponíamos siempre ha hacer algún plan diferente, y lo conseguíamos, nunca hicimos lo mismo en una noche.
.... Mis queridos amigos playeros, la mayoría madrileños, son estupendos, quedan como unos 140 días para encontrarme con ellos, esta entrada va dedicada a todos esos momentos que hemos pasado juntos, porque aunque hay alguna lágrima en ellos, las risas siempre nos salvaban.
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